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CRÓNICA DE UN DERRUMBE
Las revoluciones inconclusas del Este

Enrique Semo

Itaca / UACJ, 2017
ISBN: 978-607-520-267-9
16.5 x 23 cm, 288 pp., $250

Para Enrique Semo el colapso de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue un suceso histórico de grandes consecuencias cuyos efectos a larga duración son comparables al colapso del Imperio romano.

El sistema soviético surgido de la revolución de 1917 demostró tener facultades excepcionales de resistencia en muchas pruebas y además consiguió precedentes de igualdad, seguridad, sanidad pública, acceso a la vivienda, educación, empleo y cultura para la gran mayoría de sus habitantes en la ciudad y el campo.

Por su parte, en los países de Europa Central y Oriental se habían creado sistemas de beneficios sociales, se aseguró el pleno empleo y se desarrolló un sistema educativo que transformó los niveles culturales de sus sociedades.

A finales de 1991, se impusieron en aquellos países los consejos de los economistas occidentales y de instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Esta receta llegó a ser conocida como el “Consenso de Washington” o “terapia de shock”.

Nunca tantas personas perdieron tanto en un corto periodo (1990-1998) sin que se produjera una batalla de grandes proporciones o una epidemia.

Tan sólo en 1989, antes de la terapia de shock, vivían bajo el umbral de la pobreza dos millones de rusos. A mediados de la década de 1990, cuando “los terapeutas” del shock ya habían administrado su medicina, eran 74 millones de rusos y rusas los que vivían por debajo de este umbral según el Banco Mundial. En sólo ocho años 72 millones de personas habían caído en la pobreza extrema. En 1996, el 25 por ciento de los rusos vivía en una situación de pobreza calificada de desesperada.

Este libro, en el que se combina el reportaje con la entrevista y el ensayo, es un primer intento por comprender lo que realmente sucedió. Los textos que lo integran fueron escritos entre octubre de 1989 y noviembre de 1990 pero reflejan experiencias y conocimientos acumulados durante muchos años.

“Escribí este libro -nos dice el autor- porque siempre he pensado que Europa Central y los Balcanes están más cerca de América Latina de lo que los mapas señalan. Hay demasiados rasgos comunes para permitir que un suceso como el de 1989 quede fuera de nuestra cultura.”

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